"El género de horror busca perturbar, incomodar y generar repulsión extrema a través de un shock visual o psicológico, a menudo utilizando violencia explícita, gore o elementos aberrantes que causan un impacto duradero. A diferencia del terror atmosférico, el horror se centra en la reacción visceral de rechazo tras presenciar un acto horrible o antinatural."
Pues no...no sentí que fuera horror. Así que es una opción segura para los miedosos y fácilmente impresionables como yo...aunque pensándolo quizás, tristemente, me he acostumbrado a un cierto nivel de gore.
En general me gustó la historia. La forma en la que introducían a los personajes y su historia, cómo la autora explicó la lógica del pequeño pueblo de paso de Atlas, ubicado en Chile (mi país, mi país). Me gustó eso de saber dónde quedaban las ubicaciones, porque cuando leo algo ambientado en EEUU no me molesto en buscar un mapa a menos que sea extremadamente necesario. Sabrá Dios donde queda Nevada, Iowa etc, etc.
Personajes:
- Abigail Clayton: una niña de 14 años forzada a un matrimonio con un hombre mucho mayor que ella y muy abusivo física, psicológica y económicamente. Que además puede ver y hablar con los muertos, primero luego de revelar una foto mortuoria y luego en cualquier momento del día. Algo aterrador, aun mas considerando que el libro se ambienta en el siglo XIX, donde la Iglesia aun tenía un gran poder sobre la sociedad y lo que estaba bien y mal en creencias. La pobre vivía en un constante miedo: por un lado a su esposo y de lo que él era capaz, y por el otro a los muertos con los que debía liar en el día a día. Abi no tenía respiro de su sufrimiento. Sin embargo, tenía personas a su alrededor que la querían y de una u otra forma la protegían. No podían hacer nada por su matrimonio, pero si ayudarla a tapar los golpes, a bajar el dolor y a, en algunos momentos, evitar que la rabia de Emmett Clayton cayera sobre Abi. Tuvo que hacer cosas un tanto extremas mientras estuvo en el manicomio, pero eso la mantuvo a salvo y el ver a su padre (muerto) fue lo único que, curiosamente, la mantuvo cuerda.
Seré una defensora de Abigail Clayton de aquí hasta la muerte. Con la niña no!
- Emmett Clayton: Que hombre mas detestable. El esposo abusivo de Abigail. Tuvo una muerte dolorosa y tortuosa que se merecía según mi criterio poco humanitario. Justo cuando pensaba que el señor no podía ser peor, me demostraba que siempre puede caer más bajo. Nada más que decir. Que se pudra en el infierno literario.
- Marquesa Alexandra: Su nombre y titulo es mucho más largo que esto, pero no quiero escribirlo todo. Re simpática y fue la que más protegía a Abigail, tanto como para crearle una cuenta aparte donde depositaba un peso por cada orbe que Emmett le quitaba por su trabajo. Estoy segura que la veía como una hija a la que no podía salvar del presente que tenía. Buscó asilo religioso por ella, fue a pasar la noche en una celda por ella e hizo todo lo posible para sacarla del manicomio. Usted marquesa se merece todo lo bonito de esta vida.
- Paula de Ferrari: Qué mujer. Ella abría la boca y salían verdades. Una pena que la expulsaran de la congregación de las Carmelitas descalzas.
Y en realidad habían mas personas que estuvieron allí para Abigail, como Sam, que no le importó que supieran su pasado e ir nuevamente a la cárcel si eso la ayudaba a escapar, pero no voy a hablar de cada uno de ellos. Me quedaría muy largo esto.
Me daba pena y rabia por Abi, pero al menos al final pudo empezar de nuevo con su nombre de soltera. Ojalá tenga una vida buena y feliz.
Creo que Abi demuestra que siendo honesta y guiándose por el corazón se puede conocer a personas remarcables y buenas, que te querrán sin importar las circunstancias, y que crearás lazos inquebrantables a los rumores y acusaciones falsas. Todo el grupo que la sacó de ese cochino lugar se merece lo bonito de esta vida.
Y todo el resto, INCLUYENDO al sacerdote O'Hara se pueden ir al carajo. Mucha palabra de ayudar al prójimo y ser benevolente, pero cuando el prójimo si necesita la ayuda de repente ya no aplica, especialmente si es una mujer en apuros (pero de lo más bien que aceptó el soborno). En fin, la hipocresía de la Iglesia y sus seguidores.





